
El alma del animal es pura, como lo dice Rubén Darío en el poema Los Motivos del Lobo:
El pastor responde: "En el hombre existe
mala levadura.
Cuando nace, viene al pecado. Es triste.
Mas el alma simple de la bestia es pura.
Por eso el animal puro le dice a Francisco de Asis:
Me vieron humilde, lamía las manos
y los pies. Seguía tus sagradas leyes,
todas las criaturas eran mis hermanos:
los hermanos hombres, los hermanos bueyes,
hermanas estrellas y hermanos gusanos.
Y así, me apalearon y me echaron fuera.
Y su risa fué como un agua hirviente,
y entre mis entrañas revivió la fiera,
y me sentí lobo malo de repente;
más siempre mejor que esa mala gente.
Y recomencé a luchar aquí,
a me defender y a me alimentar.
Como el oso hace, como el jabalí,
que para vivir tienen que matar.
Déjame en el monte, déjame en el risco,
déjame existir en mi libertad,
vete a tu iglesia, hermano pastor,
sigue tu camino y tu santidad."
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